"Tras la Piedra de la América"

Entrevista de la revista Semana a Carlos Vives acerca de los objetivos de su proyecto

>Carlos Vives con el BID CARLOS VIVES y su esposa, la exreina nacional Claudia Helena Vásquez y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno   

¿Por qué nace la iniciativa social Tras la Perla de la América?

Por las enormes ganas que he tenido siempre de hacer cosas por mi ciudad. En 2015 vimos la oportunidad de hacer algo estructurado, que no se quedara en acciones aisladas y tuviera continuidad. Había mucha gente queriendo hacer cosas. Era bueno trabajar juntos.

¿Y cómo se está trabajando a través de esta iniciativa por la Sierra Nevada?

El propósito es crear dos Fondos de Agua para Santa Marta y la Sierra Nevada de la mano de The Nature Conservancy, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación Mario Santo Domingo y la Alcaldía de Santa Marta, entre otros aliados. Los beneficiarios y consumidores del agua invierten en la cuenca alta para su conservación, promoviendo proyectos de restauración, reforestación, aislamiento de caudales, apoyo a áreas protegidas, monitoreo e investigación. Ya se hicieron los estudios y estamos en fase de estructuración. Además, con Conservación Internacional, adelantamos un estudio de factibilidad en la zona de MINCA para evaluar la posibilidad de impulsar un acuerdo de conservación con las comunidades.

¿A qué otra zona le gustaría extender el rango de acción de Tras la Perla de la América?

Pensamos en establecer alianzas con entidades y personas que se nos acercan y quieren fortalecer el impacto de su trabajo. Hay que recordar que la región de La Perla, enunciada por el padre jesuita Antonio Julián, incluía la Sierra Nevada y el actual departamento de La Guajira. Más allá de las fronteras, lo que me gustaría como samario y colombiano es que sintiéramos ese llamado de una región que está unida naturalmente.

¿Por qué se enfocan en trabajar en los barrios?

Porque en lo local es donde puede transformarse la realidad. En el barrio conocemos la naturaleza de las comunidades y sus necesidades. Es a partir de allí que es posible diseñar proyectos e intervenciones acertadas, garantizando que las comunidades se sientan identificadas y se involucren en la implementación. Empezamos a trabajar en el barrio Pescaíto porque es un símbolo. Lo que significa, y poder transformarlo partiendo de su propia cultura, puede ser un detonante para la ciudad, la región y el país.

¿Cuáles son las problemáticas que podrían resolverse con este tipo de intervenciones?

Cuando se planea desde un conocimiento profundo de la historia y del sentir de las comunidades es posible transformarlo todo. Trabajamos desde un enfoque del cuidado e impulsamos intervenciones que van desde el fortalecimiento del tejido social hasta proyectos de transformación urbana recuperando la esencia arquitectónica de lugares emblemáticos. Si estos factores se conjugan, se incide en las dimensiones del desarrollo.

¿Qué ha significado en lo personal Tras la Perla de la América?

Muchas gratificaciones, principalmente, sentir que la gente está ahí, las personas que me inspiraron y me dieron fuerza como samario, y que ahora puedo trabajar con y para ellas. Pero mi trabajo no es tan desinteresado, tengo un interés: que la gente sea feliz y goce de las condiciones para desarrollarse y explotar su talento. De eso se trata Tras la Perla.

¿Cómo son la Santa Marta y el Magdalena de sus sueños?

Si tuviéramos tiempo y espacio, podría contar mis sueños para cada calle, cada playa y cada rincón de esta ciudad. Sueño con una ciudad más conectada con la región, un territorio que se desarrolle en equilibrio humano y ambiental. A veces no nos damos cuenta de que Santa Marta está prácticamente metida en la Sierra Nevada. ¿Qué significa eso? ¿Qué podemos hacer con eso? Entonces, sueño con una ciudad más conectada con el espíritu de sus ancestros, que piense en su desarrollo con identidad y que potencie la calidad de vida de su gente según una idea propia, nuestra, de habitar el mundo. Sueño una ciudad que resuelva las necesidades básicas para que los samarios nos concentremos en lo que podemos hacer como creadores con el talento y la inteligencia de nuestra gente.

(Tomado de la Revista Semana)