Los indígenas de Sierra Nevada

son cuatro tribus únicas, emparentadas entre sí, que viven en las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el norte de Colombia.
Pero la riqueza natural de su tierra atrae proyectos de “desarrollo” extremadamente dañinos.
Para los indígenas, la Sierra Nevada es el corazón del mundo. Está rodeada por una “línea negra” invisible que abarca los lugares sagrados de sus ancestros y demarca su territorio.

Para cada una de las etnias que habita la sierra Nevada de Santa Marta, los picos nevados son considerados el centro del mundo. Los primeros hombres provienen de dichos grupos y, por lo tanto, son los "Hermanos Mayores", mientras todos los que llegaron después son considerados como los "Hermanos Menores". La diferencia entre los dos es el conocimiento que sobre la naturaleza tienen los "Hermanos Mayores". Desde esa perspectiva, los "Hermanos Mayores" son los encargados de cuidar y preservar el mundo, tratando de velar porque el ciclo cósmico tenga un buen desarrollo; para que las enfermedades no destruyan la vida de los hombres; para que las cosechas sean buenas.

El mundo se concibe como dos pirámides sostenidos sobre una misma base. Internamente, lo conforman nueve mundos, cada uno con su propia tierra y sus propios habitantes. La tierra esta ubicada en el quinto piso. Hacia arriba los mundos están emparentados con la luz y hacia abajo están emparentados con la oscuridad.
Los indígenas de la Sierra se auto denominan los “hermanos mayores” y creen poseer una sabiduría y un entendimiento místicos que superan los de los demás.
Los hermanos mayores creen que es su responsabilidad mantener el equilibrio del universo. Cuando hay huracanes, sequías o hambrunas alrededor del mundo, se dice que son la causa de un fallo humano a la hora de mantener la armonía del planeta.
El equilibrio se consigue realizando ofrendas a los lugares sagrados para devolver a la tierra lo que se ha obtenido de ella.

Los líderes espirituales se denominan mamos. Un mamo tiene la responsabilidad de mantener el orden natural del mundo por medio de canciones, meditación y ofrendas rituales.

La sierra es considerada como un cuerpo humano, donde los picos nevados representan la cabeza; las lagunas de los páramos el corazón; los ríos y las quebradas las venas; las capas de tierra los músculos; y los pajonales el cabello. Toda la geografía de la sierra es un espacio sagrado.
El Mamo es el personaje central dentro del sistema. Él es el intermediario entre las fuerzas celestiales y los hombres. Su sabiduría y conocimiento permite el equilibrio entre las fuerzas. Para ellos el fin del mundo se acerca, porque los "Hermanos Menores" no están interesados en proteger la naturaleza.

La preparación de un mamo comienza cuando es pequeño y dura unos dieciocho años. Llevan al joven a lo alto de las montañas y allí le enseñan a meditar sobre el mundo natural y espiritual.

Los indígenas de la Sierra son descendientes de los tayronas, una gran civilización cuyo magistral trabajo con el oro y su arquitectura.
Cada pueblo indígena se ha adaptado a la invasión de sus tierras a su modo: los Koguis rechazaron la invasión exterior (principalmente española) huyendo a zonas más altas de la Sierra.
Por efectos de la colonización los Wiwa también debieron migrar hacia tierras más altas y abandonar El Rosario (llamado después La Sierrita) y durante bastante tiempo a Marokaso. en el Magdalena, actualmente ocupan: Gotsezhi ("El Encanto"), Kemakumake, Kalabangaga, Wimake, Tolezhi y Rumangaga.
Los Arhuacos han organizado un fuerte movimiento político para defender sus derechos, mientras que los Kankuamos viven al pie de las montañas, en su mayoría integrados por completo en la sociedad mayoritaria.