El pueblo Kankuamo

Los kankuamo viven en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, en los corregimientos de Atánquez, Guatapurí, Chemesquemena, Los Haticos, La Minha y Rio Seco, en el departamento del Cesar. Su asentamiento se encuentra en límites con los resguardos de los pueblos kogui, wiwa y arhuaco.
Tiene una población estimada de 4.000 personas.

Se considera como un grupo afín a los demás pueblos de la Sierra Nevada, que luego de un largo proceso de adopción y transformación de elementos de la cultura occidental, ha comenzado a reivindicar su condición como grupo indígena. Inicialmente este proceso generó algunas controversias con los grupos étnico vecinos, situación que se ha venido superando mediante el diálogo y los acuerdos interculturales.
Tradicionalmente los kankuamo se diferenciaban de los demás grupos serranos por el vestido –dos mantas cruzadas para las mujeres y pantalón corto y sombrero de paja para los hombres-, por el calabazo que usaban para sus poporos y en especial por su lengua, similar a la de los ika. Los mamos, guías espirituales se reunían en la Teruarica -casa ceremonial masculina- para discutir sobre el devenir de su comunidad. Sin embargo, a partir de las primeras décadas del siglo XX los kankuamo se consideraron como integrados a la sociedad mayor.
Las razones de los cambios en su cultura fueron múltiples. Entre éstas pueden señalarse la ubicación de su territorio, fácilmente accesible para la colonización y establecimiento de misiones desde las primeras incursiones españolas. Además, la inserción de Atánquez en los circuitos comerciales de la región del Caribe, fenómeno que impulsó la llegada de inmigrantes y los cambios en las actividades indígenas, desplazadas hacia la producción de caña y panela.

Dentro de su cosmovisión, la gran madre universal creó el mundo y a sus cuatro hijos-kankuamo, ika, kogui y wiwa- a los cuales les asignó un territorio específico en la Sierra Nevada. A los kankuamo se les otorgó el área de la vertiente suroriental de la Sierra en el valle de los ríos Guatapurí y Badillo.

Al igual que los demás grupos de la Sierra Nevada, tienen en la figura del mamo la máxima autoridad en el nivel social y mágico-religioso. El pagamento, ofrenda que se hace a los ancestros, se ha convertido actualmente en el eje cultural para establecer una continuidad con su pasado indígena. En función de esta actividad se celebra la fiesta de Corpus Christi (vea la foto a la derecha) para recrear sus mitos de origen y reafianzar la memoria sobre los sitios sagrados para realizar los pagamentos, generalmente grandes piedras y pozos oscuros.
Los habitantes de los distintos asentamientos están unidos entre sí por lazos de parentesco y compadrazgo. Políticamente, los kankuamo están agremiados bajo la orientación de la Organización Indígena Kankuama, OIK.

Su sistema económico se sustenta en la posesión individual de cultivos y animales para la cría. Los hombres se encargan durante el día del trabajo en las “rozas“, ubicadas en las inmediaciones de los asentamientos. En las tierras bajas siembran plátano, banano y algunos frutales; en las tierras altas cultivan papa y cebolla. Con fines comerciales, crían gallinas y cerdos. Las mujeres tejen mochilas.

Otro pueblos indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta

Pueblo y tribu Arhuaco

habitan las cuencas altas de los ríos Aracataca, Fundación y Ariguaní en la vertiente occidental de la Sierra Nevada

Pueblo y tribu Wiwa

Principales asentamientos se localizan entre la cuenca media-alta del río Ranchería y el río Cesar y Badillo

Pueblo y tribu Kogui

Viven en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, en los corregimientos de Atánquez